La Marea Escarlata: La realización alza el vuelo

En las tierras vírgenes del norte de Tanzania, cerca de los cortados del valle del Gran Rift, el lago Natron alberga un espectáculo natural increíble. Dos millones de flamencos enanos de ala carmesí se reúnen aquí para empollar, criar, migrar y morir, y para captar toda esta actividad en película hace falta algo más que paciencia y buena suerte.

Leander Ward en un aerodeslizador.

La Marea Escarlata: El Misterio De Los Flamencos es un documental de los productores y codirectores Matthew Aeberhard y Leander Ward, que pasaron todo un año acampados en la ribera del lago Natron. Los equipos y programas de Apple hicieron posible no sólo captar este raro fenómeno en todo su dramatismo y esplendor, sino también terminar el proyecto cumpliendo el presupuesto y nivel de calidad exigido.

Tanto Aeberhard como Ward tienen más de diez años de experiencia como cámaras en África, y ya en 2003 tuvieron la idea de rodar la vida de los flamencos enanos. «Inmediatamente tuvimos la sensación de que tenía mucho potencial para la gran pantalla», se explica Ward. Después de varios años de investigación –y después de queEl viaje del emperador abriera las puertas del cine para los documentales de naturaleza– la pareja recurrió a Disney para obtener financiación.

La película resultante es tremenda, una evocadora historia única que trae al cine a estas vivarachas criaturas. No es de extrañar que Disneynature la haya elegido para su estreno mundial en 2009, en el marco de una gran serie de documentales de naturaleza de los estudios Disney.

Para obtener el metraje que necesitaban, se prepararon para vivir junto al lago Natron durante un año, a partir de octubre de 2006. Antes de ponerse manos a la obra, ya sabían que necesitarían una tecnología fiable y resistente que les facilitase la transmisión de muestras y ediciones sobre el terreno entre África y Londres, por no mencionar el canal de comunicación constante con Disneynature en Francia.

«Ya habíamos trabajado con equipos de Apple y con Final Cut Pro anteriormente y algo nos decía que eran lo que necesitábamos», dice Ward. Crearon una solución completa que abarcaba tanto el rudimentario campamento de la ribera este del lago a los pies del volcán Ol Doinyo Lengai como el estudio de postproducción de alto nivel en el Soho de Londres.

Mediante este enfoque a distancia, la fotografía principal y el proceso de retoque de Crimson Wing pudieron realizarse en paralelo. «Fuimos capaces de empezar con el montaje en Londres mientras seguíamos rodando en África —explica Ward— Por ello, para nosotros era muy importante poder intercambiar impresiones con nuestro montador rápida y eficazmente».

Como Ward y Aeberhard estaban en Tanzania, y Nicholas Chaudeurge en Londres, cada uno disponía de todo el metraje en discos duros que se actualizaban a medida que llegaba material nuevo. Así se podían enviar pequeños archivos de proyecto a través de Internet y, al final, unirlos todos mediante Final Cut Pro. «Si hubiésemos esperado a que llegaran en DVD, habrían tardado semanas, porque estábamos en medio de la nada» —dice Ward— Fue genial tener acceso inmediato a los montajes».

Ward trabajaba en archivos sobre el terreno y se los enviaba a Chaudeurge para recibir las impresiones del postproductor. Cuando Chaudeurge tenía las escenas provisionales, se las devolvía a Ward y Aeberhard para que las revisaran.

Ward y Aeberhard también utilizaron iWeb para intercambiar ideas con otros miembros del equipo. Por ejemplo, un cámara especilizado en naturaleza llamado Philip Lovel grabó la secuencia de un huevo eclosionando en un santuario aviar de Gloucestershire. Los dos productores pudieron dar instrucciones a Lovel desde el lago Natron, subiendo secuencias, fotografías y storyboards de referencia a iWeb. Ward nos explica que «Pudo rodar la escena —una de las claves de la película— en el estilo que teníamos en mente sin siquiera tener que reunirnos».

 
 
 
 

Compra productos de Apple


Apple Store

O llama al 900 150 503

Encuentra tu
Distribuidor Autorizado más cercano